Depresión

Se diagnostica cuando la persona presenta los siguientes síntomas durante dos semanas o más y no se siente cómoda con sus hábitos anteriores:
  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, durante practicamente todos los días.
  • Disminución reseñable del interés o placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del tiempo.

 

Además de los anteriores, hay otros síntomas que pueden ayudarnos a detectar un trastorno por depresión a tiempo:

  • Pérdida o aumento de peso sin necesidad de dieta.
  • Insomnio o aumento de la necesidad de dormir.
  • Agitación e inquietud.
  • Fatiga o pérdida drástica de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o culpabilidad excesiva.
  • Disminución de la capacidad para pensar y concentrarse.
  • Pensamientos de muerte.

Nuestras experiencias

Aprendemos de todos y cada uno de nuestros pacientes.

Muchos de nuestros pacientes, describen su estado de ánimo como “por los suelos”. También, presentan ganas de llorar de forma habitual y sin causa aparente. En otras ocasiones, se quejan de sentirse fríos, sin sentimientos. Otros, por ejemplo, muestran quejas somáticas; como dolor de estómago o de cabeza. Otros estado bastante frecuente es la facilidad para irritarse con minucias.

Los factores de riesgo suelen ser temperamentales, ambientales y/o genéticos.

¿Cuál es el tratamiento farmacológico?

Habitualmente y dependiendo de cada situación personal, utlizamos:

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina isrs.
  • Moduladores de la serotonina.
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina-noradrenalida.
  • Inhibidores de la recaptación de noradrenalina-dopamina.
  • Antidepresivo melatonérgico.
  • Antidepresivo multimodal.

¿Cómo afrontamos en nuestra consulta la depresión?

El paciente depresivo precisa un ambiente de calidez, confianza, ser escuchado, comprendido y tiempo, tiempo para llorar en la consulta y expresar su tristeza.

Realizamos una historia clínica completa, valoramos los antecedentes familiares y personales de depresión y otras enfermedades que puedan existir, exploramos sus planes de futuro, las dificultades que está experimentando, averiguamos datos sobre situaciones desencadenantes y exploramos los apoyos con los que cuenta el paciente. Veremos si está inhibido o muy ansioso y elaboraremos un plan personalizado de elección de tratamiento farmacológico, orientado hacia una vida lo más normalizada posible.

Mantendremos de forma habitual apoyo telefónico y pautaremos revisiones periódicas en las cuales se producirán ajustes en la medicación, inicio de orientaciones cognitivo conductuales y búsqueda de situaciones de activación agradables para el paciente.